Opinion de Alberto Marin sobre la entrevista al presidente de los peritos de Europa

Opinión de Alberto Marín sobre la entrevista al presidente de los peritos de Europa

El gerente de ALTAYR contrarresta los argumentos de Xavier Romero sobre cuál debe ser el papel de los peritos.

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Hace unos días leí la entrevista que La comunidad del taller le hizo a Xavier Romero, presidente de la Federación Internacional de Peritos de Automóviles (FIEA), miembro de la asociación profesional de peritos de seguros y comisarios de averías APCAS y director de su centro de formación CEAPS. Además de hijo y hermano de gerentes de taller. Con este currículum, había que hacerlo.

En los primeros compases de la entrevista, deja clara su opinión sobre el excesivo número de talleres y peritos que actualmente existen en España a tenor de la demanda actual y su tendencia a la baja. Y sigue con una afirmación sobre los peritos que cito textualmente: 

“Es y seguirá siendo una figura imprescindible en autos porque somos el único ente independiente sin interés económico alguno más allá de que el vehículo se repare bien, cuantificando correctamente los daños y velando para que no representen un riesgo para la seguridad vial después de su reparación”.

Esto pinta bien. No podría estar más de acuerdo, salvo por lo de “único ente independiente sin interés económico”.

Pero era demasiado bonito para ser verdad… Al ser preguntado por la independencia de los peritos cuando de media el 70 % de sus ingresos provienen de las aseguradoras, comienza el juego de trileros. Con una condescendencia apabullante, nos explica con un sencillo símil circulatorio cómo el vehículo que representa la actividad de los peritos circula por un carril lo suficientemente ancho como para acercarse más a los intereses del propietario del vehículo o a la compañía dependiendo de quién le pague, sin llegar a pisar las líneas delimitadoras de la ilegalidad.

Me sorprende esta respuesta de alguien con su experiencia y en su posición. O posiciones, mejor dicho. Tal vez debería leer el BOE que regula su propia actividad. Y como entiendo que debe estar muy ocupado atendiendo sus dos empresas y sus dos cargos representativos, paso a reproducir aquí para ahorrarle tiempo:

Sección 5.a Del dictamen de peritos

Artículo 335. Objeto y finalidad del dictamen de peritos. Juramento o promesa de actuar con objetividad.

2. Al emitir el dictamen, todo perito deberá manifestar, bajo juramento o promesa de decir verdad, que ha actuado y, en su caso, actuará con la mayor objetividad posible, tomando en consideración tanto lo que pueda favorecer como lo que sea susceptible de causar perjuicio a cualquiera de las partes, y que conoce las sanciones penales en las que podría incurrir si incumpliere su deber como perito.

No hay que ser abogado para apreciar que en el artículo no se menciona nada sobre quién paga al perito, ni mucho menos, que su función sea la de proteger sus intereses o procurar el menor coste como afirma Xavier más adelante en la misma entrevista.

Pero es posible que Xavier lo haya leído y no lo haya entendido bien por lo que, aprovechando que le gustan los símiles gráficos y los medios de transporte, procederé a explicárselo. A ver Xavier, imagina que circulas con un monorraíl y que quieres aproximarte a quien te paga, a un lado o a otro. Pero es que vas en un monorraíl, que sería la ley, y es meridianamente clara sobre cuál debe ser el cometido del perito. Si te sales del monorraíl, descarrilas, Xavier.

Dicho de otro modo, o al menos así lo entiendo yo, la función y la actitud de un perito debería ser la de un notario. Dar fe de los daños que presenta el vehículo, del precio de los recambios que hay que emplear, del número de horas de reparación y del precio de mano de obra que exponga el centro reparador, sin valorar si es caro o barato, ¿eh, Xavier?

¿Os imagináis a un notario diciendo: “¡No, no! No te compres este piso porque es muy caro para el precio medio de la zona”? En fin…

El resto de la entrevista discurre entre afirmaciones ridículas, como que “el 99 % de las intervenciones se cierran con un acuerdo amistoso” o “a mí ninguna compañía me obliga a pagar ningún precio de mano de obra a un taller”. U otras cargadas de un cinismo malintencionado que le retrata no solo como profesional, como “yo no le digo al taller que repare mal” o “si (el taller) lo acepta (el peritaje), no entiendo entonces que se queje”.

No quiero dar a entender que mi opinión sobre esta entrevista es extensible a todos los peritos, ni mucho menos. En ALTAYR, y yo personalmente, tenemos claro que los peritos son perjudicados por las prácticas de ciertas compañías, igual que los talleres. Lo que ocurre es que las compañías fomentan el “canibalismo” entre peritos y talleres, favoreciendo a aquellos que les sirven, mediante el método del estómago agradecido, para mantener a raya a sus vasallos y evitar que se subleven. Curiosa casualidad o no que estos estómagos agradecidos casi siempre ocupan puestos relevantes en asociaciones que se supone que deberían guardar los derechos de sus iguales, ¿no creéis?

Solo así puede uno entender estas declaraciones que a cualquier ajeno a la posventa le haría creer que las aseguradoras son entes de luz y virtud, mientras que los talleres, y cada vez más peritos, son simples quejicas por vicio.

Sé que nuestra lucha es muy desigual, que las compañías que abusan de su posición cuentan con aliados entre talleres y peritos para mantener a raya a los díscolos que hemos decidido levantar la cabeza frente a los chantajes, amenazas y “listas negras”. Soy consciente de la dificultad porque yo mismo he tenido taller, he crecido en uno como persona y como profesional. Pero la historia está llena de ejemplos de cómo un puñado de valientes pueden cambiar las cosas con honradez y constancia. Y puedo decir a boca llena que en ALTAYR somos un buen puñado de valientes que crece cada día para pedir simplemente lo que es justo. Y aquí estaré yo dando la cara por ellos mientras haya uno dispuesto a luchar.

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